viernes, 8 de mayo de 2009

DE AMANTES Y SOTANAS

EL DEBATE :
CELIBATO ANGUSTIOSO
O SE LO BATO RICO …

Por Dios hay que hacer algo. Ilumínalos Señor para que no sigan ocurriendo esas tristes y mediáticas historias

El reciente caso del Padre ALBERTO CUTIÉ es tan solo uno más de los tantos que rondan iglesias, templos, religiones, sectas o grupillos de fanáticos desde tiempos inmemoriales

Si bien cada interpretación es distinta como distintos son sus actores, es porque la cuestión no es sencilla y por el contrario siempre encenderá acaloradas discusiones, así para la iglesia católica este no sea tema de debate y para otras simplemente sea una opción de vida escogida libremente al iniciar un camino.

Pero como las alertas en el mundo ya pasaron de amarillo a naranja y de este a rojo, por los temas conexos o daños colaterales que el angustioso celibato de pronto genera, así muchos no quieran, el debate está abierto y hay que hablarlo en idioma fácil para que todos entiendan.

Ya nada se puede ocultar, esta no es la edad media, ni la época de la patria boba, ni menos la dictadura de los curas, como antaño solía ocurrir.

En los últimos años los escándalos propiciados por clérigos católicos, más visibles y publicitados por lo del celibato, se han multiplicado como los panes y los peces de los que habla la Biblia.

Obispos, Monseñores, Curitas, Seminaristas y otros, han llenado páginas enteras en los medios por delitos como acoso y abuso sexual o hasta complicaciones de marca mayor por la promiscuidad, tal el caso del ex-obispo Lugo, hoy presidente de Paraguay.

Y la Santa Madre Iglesia Católica, Apostólica y Romana, con su divina o terrenal sabiduría, en cierto modo ha tenido que tomar cartas en el asunto, pues la cosa ya está llegando a límites insospechados.

Ya no son las literarias versiones del Pájaro Espino, El crimen del Padre Amaro, los Pecados Cardinales o Pecado Santo, las que impulsan un morboso placer por saber lo que se esconde bajo las sotanas o no se deja ver tras los muros de “Las casas de Dios”, Seminarios y demás.

No, son realidades, que hoy como cualquier otro tema de actualidad, ya hace parte del diario acontecer al cual todos estamos expuestos, sea por un apropiado interés mediático o facilistas opciones de la prensa amarillista en el mundo entero.

Hoy día todo está a la mano y por supuesto las tentaciones también, por eso curitas como Cutié, con toda una red de medios a su servicio para apoyar el mensaje evangelizador, con un carisma arrollador y creciente comunidad seguidora a su favor, tendrá en algún momento que re-pensar lo que juró y re-organizar lo que viene y puede pasar.

Es sencillo, como le ocurre a un curita amigo mío, de gran éxito entre las damas no solo por sus sermones, sino por su forma de ser, de llegar, de expresar lo humano y lo divino. Por eso lo quieren, seguramente otras lo amarán y no se cuantas lo desearán, pues con algo de fama, buena pinta y cierta difusión en medios y círculos sociales, la apropiada configuración está lista para que Eros o Cupido hagan de las suyas sin ninguna discusión, restricción o consideración.

Por eso el curita que cito, que sigue ejerciendo su ministerio, hoy con un mejor cargo dentro de su comunidad eclesial, me decía que el como todos sus colegas son humanos, sienten los mismos apetitos, abrigan los mismos sueños, administran los mismos sentimientos y que ante eso no hay prohibiciones, ni códigos o fuertes juramentos, pues a veces el amor o el deseo son más fuertes que las infames cadenas impuestas en el nombre de Dios.

Pero ese mismo Dios, como lo dijo una señora entrevistada al azar por una emisora local, hizo al hombre y la mujer, para que fueran pareja, para que se complementaran, incluyendo la cama, entonces para que fuerzan a estos seres a ese perverso celibato.

El problema es más fuerte para nosotros, para entenderlo o aceptarlo, pues de por si nos formamos en un ambiente, si se quiere ortodoxo por la religión católica, de ahí que nos sorprenda o nos alarmen casos como el del padrecito cubano en Miami, aún sabiendo que eso ocurre todos los días en ciudades y pueblos, donde hay curas papás, hay curas enamorados, hay curas pervertidos, pero ante todo hay curas humanos.

Por eso lo digo y con mucho respeto, aún con lo crudo de las palabras, por Dios hay que hacer algo para que todo avance por un cauce normal, sin dañar a nadie, ni implementar cismas o alejamiento de creencias que disminuyan la fe.

Que el celibato, por lo menos en nuestra iglesia Católica, entre al debate, así como tácita o real, hoy ya no tiene razón de ser, el voto de pobreza, pues ser Cura es una profesión como muchas otras y hacia el futuro buscar el no tener más representantes de Dios en la tierra enredados en tantos novelones, siendo materia prima de paparazis y publicaciones ávidas de escándalo para un mercadeo que indigesta.

Entonces el debate del celibato hay que propiciarlo, para que aquello que en lenguaje callejero denominaríamos, se lo bato rico, sea tan normal, como los seres normales que lo vivimos y practicamos.

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