jueves, 24 de marzo de 2011

PARAMO DE SANTURBAN - COLOMBIA - El oro de la discordia

Lo dicho, invertir tanto para perderlo todo de un plumazo, es ilógico. Los negocios son así y las empresas lo tienen muy claro.

Y eso es lo que está ocurriendo con el tan cacareado caso del Páramo de Santurbán y La Greystar, dueña de miles de hectáreas del sitio en mención, títulos obtenidos legalmente bajo el amparo de la normatividad colombiana.

Por eso, así los ambientalistas se rasguen las vestiduras, los dirigentes opinen y sobre opinen, las ciudadanos de a pié aunque no sepan de que se trata, digan que no y un resto de personas sin oficio trate de apersonarse del asunto, la explotación de ese orito y esa platica, va porque va, como decía mi abuela.

El señor Ministro, ha dicho en su tono costeño, reeducado por aquello aprendido en la diplomacia, que ni en páramo, ni en sub-páramo, ni en parques nacionales, es probable explotaciones de esa naturaleza.

Y claro todos le creyeron.

Pues ni por encima ni por debajo, como lo quería la empresa canadiense, eso es factible. 

Y todos los creyeron.

Entonces, como todo tiene límites, de pronto por el ladito, por una orillita, por ahí si y eso es lo que seguramente va a ocurrir, repito, la empresa es dueña legalmente de casi todos esos terrenos y también es muy improbable una expropiación, imaginense las indemnizaciones que debería pagar el estado ante probables demandas.

Es que dejar ese maravilloso DORADO y también plateado, imposible. Son toneladas de esos valiosos metales que allí tienen su lecho.

Por eso estimados lectores, no se asombren, si le vuelven a cascar a la corresponsal de un noticiero de televisión, si una manada de personas sin oficio se empelotan otra vez , para protestar, en un potrero de Berlín, si estudiantes, gremios y civicos vuelven  a organizar marchas en Bucaramanga y Cúcuta, o que alcaldes y comunidades de California y Vetas, sigan apoyando con insistencia  el proyecto, pues entre otras cosas tienen trabajito seguro.

Esta discusión seguirá por lo pronto llenando espacios en los medios y con buenos titulares, luego pasara "a páginas interiores" y por último se reseñará algún agradecimiento por favor recibido en una amarillenta y regularmente diagramada hojita parroquial.

Sin embargo, quisiera estar equivocado, no ser ave de mal agüero y por eso también le pido a San Antonio (Patrono de California) que ayude a buscar la solución adecuada, donde todos ganen lo justo y no surjan perdedores y bueno, toca pedirle a ese santo, porque aunque muchos no lo crean, Santurbán, no se refiere a ningún humano beato y menos santificado, es una palabreja que buscando y buscando solo la encontré, además de Colombia, por allá en tierras de Santander pero en España.

Mientras, todo ese oro y esas montañas de plata, seguirán  escalando muy arriba en la estadística de la discordia, entre unos y otros, lo que quieren y no, los que buscan y los que no dejan, los que viven del cuento y los que no piensan igual.

viernes, 18 de marzo de 2011

PARAMO DE SANTURBAN - COLOMBIA ¿Y AHORA QUÈ?

Si, aplaudimos la decisión de Greystar, pero que va a pasar en adelante, esa es la cuestión que mortifica a los ambientalistas, a la comunidad de esta región y no deja dormir a la dirigencia que ya veía con ojos de codicioso gigante "los buenos negocios" que todo eso iba a generar.

Pero no nos metamos mentiras, esto será por un tiempo prudencial, mientras se calma la tormenta, los intereses en juego son muchos y los protagonistas son poderosos, además poseen los títulos de esas tierras.

Y una cosa es cierta, aunque se retomen voces de normas existentes, en materia ambiental seguimos huérfanos y cada quien buscará su acomodo para seguir dañando esos ecosistemas, tan bellos, ricos,  pero a la vez tan frágiles.

Leía por estros días, que por ejemplo en la CEE, en la gran mayorìa de países, está prohibido el uso del cianuro y el mercurio para este tipo de explotaciones, aquí lo iban a utilizar en grandes proporciones y también lo aplican los mineros pequeños, en su mayoría ilegales, tanto en Santurbán como en otros lugares colombianos.

Por eso hay que seguir trabajando, que todo este proceso de concientización no sea flor de un día, como lo dicen muchos y lo afirman todos, el agua es más valiosa que el oro y el páramo es la perfecta fábrica del preciado líquido.

Sin embargo quedan en al aire muchas inquietudes, si los canadienses se van, entonces es fácil que comiencen a llegar "los barequeros" y otros mineros amparados en ilegalidad, así como ocurre en otras explotaciones a lo largo y ancho del país.

Ya la televisión y otros medios nos han mostrado el grado de destruición, total en algunos casos, de inmensos parajes en Chocó, Antioquia, Tolima, Bolívar, Valle y todo por conseguir algunos gramitos del brillante metal.

Es más, detrás de todas esas explotaciones están muchas de las organizaciones criminales que azotan esta patria y como alguien lo decía, a esos les importa un bledo la parte ambiental.

Por esa razón es que preguntamos otra véz, ¿Si se van  las empresas organizadas, no quedará todo en manos de estos explotadores y el daño por lo tanto será peor?

En fin, que todo esto sirva de algo para replantear la actividad minera del país, pues como Santurban, hay otros santuarios de flora y fauna que están en la mira por los grandes recursos minerales que poseen y como en esta historia la cosa tiene ribetes parecidos o similares.

Todos quisieramos esa zona convertida en polo de desarrollo eco-turístico, pero con todas las de la ley, algo así como el Parque Lagos de Covadonga en España, seguro produciría más ganancias que el mismo oro y plata allí exisitentes, ¿Pero los grandes inversionistas piensan así?, creemos que no, pues la ganancia la ven por otros lados.

La idea de ahora en adelante es estar muy pendientes de todo lo que se diga, se apruebe, se decrete o se vuelva ley para evitar más "gato enmochilado".

Por el momento Ministro, Directivos de la empresa, han salido a decir con humildad que de alguna manera estaban equivocados, pero no comamos cuento entero, seguro como en todo, algo se está tramando y habrá nuevas intenciones, buenas o malas, eso no lo sabemos.

Hay que estar con los ojos bien abiertas, para no renegar en el futuro, así nos sigamos preguntando despúes de la aparente buena noticia, con Santurbán ¿ahora qué?

martes, 15 de marzo de 2011

PARAMO DE SANTURBAN - COLOMBIA (I)


A SAN ANTONIO DE CALIFORNIA
“Souvenirs de piedra”

Hace muchos años, cuarenta o más si la memoria no me falla, comencé a oír el nombre de ese pueblo enclavado en las montañas de la cordillera Oriental en Santander.

Por  esos  tiempos, en mi población natal, para mediados de junio, los dueños de autobuses programaban romería a esa localidad y con un cartelito pegado en el parabrisas delantero del carro lo anunciaban.

La estrategia cumplía su cometido y no solo habitantes del casco urbano se le median a la aventura, sino también muchos labriegos y finqueros por donde transitaban los carros.

Revisando información en la actualidad, confirmo que es el 13 de junio el día de San Antonio de Padua, patrono de la población, que hay un Pozo con ese nombre, que existe un manto “sagrado” y otros elementos de leyenda, que cumplen además del templo, similar propósito de peregrinación.

Por esos días el pueblito se viste de fiesta, jolgorio y hasta recogimiento, pues al Santo le creen y mucho, por eso su fama en las provincias adyacentes desde tiempos inmemoriales.

El cuento lo traigo a colación ahora que del mismo se habla con insistencia en casi todos los medios del país, por aquello de la explotación minera de oro y plata a gran escala en sus alrededores.

Pues resulta que en aquel entonces ese viaje de nuestro padre se esperaba con ansia, era lógico, siempre nos traía algunos recuerdos maravillosos para nuestra curiosidad de chiquillos,  en especial “piedras… piedras de San Antonio de California…"

Esos pétreos souvenirs de color gris profundo, con incrustaciones brillantes y más duras que alma de viejo tacaño, se convertían luego en decoración de salas, pisapapeles según su tamaño y objeto de bruscos juegos por parte de la chiquillada de cada hogar.

Y digo bruscos, porque nos encantaba darle porra para sacarle chispas, eso nos hacía felices hasta que nos cansábamos o nos llamaban a cenar o a dormir, luego las famosas piedras, dormían su sueño inerte,  hasta que alguna otra tarde las encontrábamos en el desván o cuando comenzaban a hablar de la peregrinación al año siguiente.

Hoy después de tantos años con el retorno de mis recuerdos a la infancia y las alarmantes noticias que hacen del pueblito de San Antonio y claro sus vecinos, que casi nadie los nombra, como Vetas, Suratá, Tona o Matanza, pienso si el santo en mención no puede hacer el milagrito para que se tome la mejor decisión, que de verdad no se cual sea ,o si explotación a gran escala con responsables a bordo o en pequeña proporción en medio de ilegalidad y más perjuicios, pues lo cierto es que tanto los unos como los otros utilizan cianuro, explosivos y no se cuantos contaminantes más.

Espero que el paso del tiempo otorgue sabiduría a quienes en sus manos o mentes tienen el poder de decidir, para no dañar nada y a nadie, y que el brillo del vil metal no sea la ruina de toda una delicada zona de páramo y el fin de toda esa comunidad, que en cierta medida ha logrado convivir en paz consigo mismo y con la naturaleza.

Mientras, seguiré buscando en la vieja casa las famosas piedras de la infancia, tengo rato en esa tarea, pero nadie me da razón de ellas, seguramente alguna señora del aseo las tiró quien sabe donde.

Lástima, pensar que esas diminutas incrustaciones brillantes, hacen o hacían parte del oro y la plata, que se han formado a través de millones de años en las entrañas de Santurbán y alrededores.

PARAMO DE SANTURBAN – COLOMBIA (II)


PAMPLONILLA LA LOCA
Por culpa de Santurbán

La historia de estas tierras del Gran Santander siempre nos ha mostrado hermosas páginas por interesantes, encantadoras, increíbles, fantásticas, insólitas, crueles, cómicas, raras y hasta exóticas.

Basta con hurgar en los recovecos del tiempo para encontrar hechos y personajes que han marcado diferencia y que por eso aún se recuerdan.

Uno de esos momentos y vaya momento, es el llamado “Pamplonilla La Loca”, en referencia al desenfreno, guardadas proporciones a la historia de Sodoma y Gomorra de la Biblia, vivido hace un par de siglos y aunque muchos no lo crean “por culpa de Santurbán”

Es que esas montañas, desde tiempos inmemoriales, han retado a la raza humana con sus no despreciables riquezas, especialmente el oro y la plata, de las cuales ya sabían y muy bien nuestros antepasados “Los Chitareros”.

Por eso se me antoja decir que ese es EL DORADO, el que tanto buscaron españoles y otros conquistadores o el que ahora aman hasta el delirio multinacionales con nombres encarretadores como Greystar.

Pero volviendo al tema propuesto inicialmente, el de Pamplonilla La Loca, hay que decirlo que no se trató de ninguna vieja desvergonzada, ni menos de alguna matrona deschavetada, no, simplemente fue el apelativo perfecto para toda una época de libertinaje, impudicia, indecencia y todos los sinónimos habidos y por haber.

Es casi igual a lo que ocurre en nuestro tiempo con la bonanza de dineros fétidos del narcotráfico, sobre el cual giran todos los males de la humanidad, prostitución, asesinatos, corrupción, robos, licor, pillaje, drogas, en fin.

Si,  en esos lejanos años,  todo el oro y la plata que daba Santurbán,  generaron como hoy, imagino, todos esos cuadros de prepagos, sicariato, borracheras o drogadicción, así las trabas fueran a punta de chimú.

Dicen los cronistas, que los caminos para llegar del interior del Nuevo Reino de Granada a las tierras de Pamplona, Cúcuta o lo que ahora es la Bolivariana de Chávez, pasaban por esos contornos de lo que hoy está en la picota pública.

Señalan además, que por donde transitaban las recuas de mulas, se encontraban las piedras con pepitas de oro. Conseguir el metal sin duda era más fácil que un tinto bien caliente al remontar esas cimas de la Cordillera oriental.

Y el centro de acopio o de comercio o de relaciones áureas se localizaba en Pamplona, la población enclavada en el Valle del Espíritu Santo y donde tenían asiento las grandes familias, incluyendo las que estaban en “la mamazòn” del virreinato.

Entontes, traten amables lectores de recrear en sus mentes lo que ocurrió en aquel entonces.

Se me antoja algo así como un pueblo del viejo oeste norteamericano, al estilo que nos lo hicieron creer las viejas películas de vaqueros, pero no bajo el calcinante sol sino en medio de tupida neblina y menos con Saloon para pedir un whisky, tal vez oscuras cantinas con burbujeantes moyas repletas de chicha y guarapo.

Es allí,  en esas grandes casonas de tapia pisada, junto a frías y místicas callejuelas, pues ya Pamplona era eje de curas y obispos para toda la provincia, los buenos y malos negocios, transacciones de todos los pelambres y riqueza fácil para unos y otros, encontraban el perfecto caldo de cultivo para dar rienda suelta a lo inimaginable de la época.

Pero como nada es eterno, algún buen día todo llegó su fin, encontrar oro y plata con las facilidades narradas, simplemente se convirtió en leyenda y  la tecnología de entonces ayudaba muy poco, por eso la gran riqueza se fue diluyendo entre las gotitas de rocío paramunas y otras necesidades o atracciones forjaron las tierras de entonces.

La minería, pero en otro nivel, se fue asentando en los pueblos del cuento, ya señores con empresas comenzaron distintos y motivantes  senderos en el negocio, más formales si se quiere y ciudades como Bucaramanga desbancaron a la fría Pamplona y esos años de vagabundería se quedaron en los suspiros de las rezanderas de la época y los sueños de los muchachos desbocados.

Y todo por culpa de Santurbán, el páramo, el nudo, el Midas de la naturaleza, El Dorado que tanto buscaron los antepasados y que por fin lo encontró una empresa canadiense y que desde hace rato está en el lugar.

Pamplonilla La Loca quedó atrás, ahora tenemos otra Pamplonilla un poco más cuerda pero con protagonistas mas o menos moldeados como los de aquel entonces, solo que algunos usan saco y corbata, otros andan en camionetas de vidrios oscuros, los demás le rezan al Niño Huerfanito o al Señor del Humilladero, para luego pecar con el nenerío que pulula en las calles o calmar su sed en algún bar de mala muerte por los lados del Camellón.

Los demás tienen la mirada puesta en esas montañas, a la espera de nuevas noticias, afirmativas o negativas sobre el Proyecto Angostura, o sea el mismo que a fin de cuentas le vamos a echar la culpa del desarrollo o la destrucción.

PARAMO DE SANTURBAN - COLOMBIA (III)


CODICIA AL POR MAYOR
La debilidad del Sabio Mutis…

Aún recuerdo las clases de geografía que la profesora Gladys nos dictaba en tercero primaria.

Para eso teníamos un libro que contenía dicha materia y también historia del departamento Norte de Santander.

Ese año, hace mucho para ser sincero, oí por primera vez nombres como Nudo de Santurbán o Angostura, Páramo de Guerrero, Cachirí, Angostura, Páramo de Tierra Negra, Serranía de Jurisdicciones o Serranía de Mérida.

La profesora nos explicó que era como una pequeña estrella fluvial, parecida a la que da origen a ríos Magdalena, Cauca, Patía o Caquetá, pero que estaba más cerquita a nosotros y desde allí se formaban otras corrientes de agua como El Zulia, Lebrija, Peralonso y demàs afluentes que llegan a las cuencas del Catatumbo y Arauca, incluyendo por supuesto nuestro amado pero muy lastimado Pamplonita.

Luego el paso de los años nos hizo estar cerca de ese esplendoroso lugar, ya fuera de paso por Berlín o Tona o por el otro lado cubriendo notas periodísticas o compartiendo conocimiento en poblaciones como Arboledas, Mutiscua o Cucutilla, donde las historias de unas hermosas y encantadas lagunas, el hielo que se formaba en los manantiales y hasta pequeños copos de nieve de ocasiones, nos invitaron a escudriñar un poco más de esa geografía, así fuera a punta de texto y mejor ahora con la internet.

Bueno, las historias son las referidas a las minas de oro y plata, el desaforado interés desde la prehistoria por esos metales, la belleza reconfortante de sus montañas y sus frailejones, la mística quietud de las cristalinas lagunas conocidas como Sisavita, hoy por fortuna santuario natural de los nortesantandereanos, pues así fue declarado el lugar.

Por eso el interés de las compañías mineras no se ha metido de lleno por el lado este (Oriente) de la cordillera.

Menos mal que la tan cacareada carretera del Alto del Escorial no fue realidad, el trazado horadaba buena parte del páramo en mención y dejaría de pronto al descubierto las vetas millonarias.

Imagínense lo que sería ese lugar con miles y miles de mineros ilegales llenando todos los manantiales de cianuro y otros dañinos químicos y acabando con el frágil ecosistema del  sitio tratando de filtrar algún gramo del brillante metal.

Menos mal que eso se detuvo y así tengamos que seguir viajando a Bucaramanga por esa malvada vía existente, hay que dar gracias, porque viéndolo bien, era más el daño que el progreso, en busca  de recortar camino a la capital de Santander, por fortuna la codicia tiene sus detractores y hay muchos ambientalistas que se oponen al macro proyecto de seguir hiriendo la montaña, para sacarle la sangre dorada a Santurbán.

Pero la codicia es la codicia, las ganas de riqueza han generado guerras, zambras, han urdido miles de enredos, han maquinado corrupción e intrigas, han dejado muertos, viudas, huérfanos, han empobrecido a los más y han enriquecido a los menos.

Y hoy como ayer, eso es lo que está pasando con EL DORADO paramuno de Santurbán, un sitio que logró hasta cambiar a los más sabios y sensatos, con vida santificada y puesta al servicio del Señor.

Pues bien, en esos sitios de Santurbán, como San Antonio, Suratá y alrededores, siempre hubo manifestaciones con ganas de poder y joder por parte de religiosos y la historia así lo reseña con las avanzadas Jesuitas, que más por el poder de la fe, llegaron hasta el sitio con ansías de llenar sus alforjas de oro y plata.

Eso era lo común en tiempos de la conquista y la colonia.

Pero uno de los casos más asombrosos es el que refiere las andanzas del querido, ensalzado y bonachón (así nos lo pintan los retratistas de entonces) JOSE CELESTINO Y MUTIS, el sabio, el que descubrió plantas medicinales, el que clasificó fauna y flora del Nuevo Reino.

El, que no era cualquier pintado en la pared, pues hacía parte de los cercanos a la corona, un día dejó las comodidades de Santafé para irse a vivir a esas tierras donde hoy queda San Antonio de California y no precisamente a calificar plantas y animales.

El también iba por el oro y otras riquezas, así lo consignan los relatos de estudiosos historiadores,

Sin embargo, la cosa como que no pintó bien para el ponderado científico, aún con información privilegiada, solo estuvo allí algunos meses,  en los que su codicia no fue del todo bien premiada.

Esa es la época en que también se comienzan a organizar mejor las minas, con propietarios, títulos y mejor tecnología, cuyos negocios si prosperaron y de eso hay aún vestigios en familias y apellidos de Bucaramanga y cercanías (El nombre del barrio Ciudadela Real de Minas, es un homenaje a toda esa tradición )

Entonces mis estimados lectores, esa codicia al por mayor, desde siempre ha existido, lo que pasa ahora es que el Proyecto Angostura, tiene más millones de dólares para lograrlo pero a la vez está pisando más callos.

A quien no le gustaría tener en sus bolsillos toda esa fortuna que se esconde en las entrañas de Santurban, fíjense nada más en el cuento del sabio Mutis.

Lo cierto es que hay en juego mucho, un frágil ecosistema de páramo para comenzar, que es fábrica natural de agua con muchas nacientes que descienden a centros poblados a uno y otro lado de la cordillera.

Hay poblaciones enteras que han vivido casi que artesanalmente de la extracción de esos minerales y que ahora vislumbran una nueva oportunidad.

Están por decirlo así, regalías considerables para los municipios y acciones de tipo social por parte de la gran empresa que “beneficiarían” a esas comunidades.

Pero hay también miles de toneladas de cianuro, explosivos y no se cuantos químicos más para poder sacar los metales preciosos y eso es lo que nos tiene en ascuas.

Seguramente la Greystar no es como los Nule, pero una cosa tienen en claro, es su negocio y como tal lo proyectan, lo muestran y lo quieren poner a funcionar, así eso nos suene a codicia al por mayor.

En fin, la decisión es bien complicada y las cosas aún no están muy claras, por eso la revisión de normas y generación de otras, lo mas pronto posible, para que la locomotora de la minería no se detenga y afecte más el desarrollo del país.