martes, 15 de marzo de 2011

PARAMO DE SANTURBAN - COLOMBIA (III)


CODICIA AL POR MAYOR
La debilidad del Sabio Mutis…

Aún recuerdo las clases de geografía que la profesora Gladys nos dictaba en tercero primaria.

Para eso teníamos un libro que contenía dicha materia y también historia del departamento Norte de Santander.

Ese año, hace mucho para ser sincero, oí por primera vez nombres como Nudo de Santurbán o Angostura, Páramo de Guerrero, Cachirí, Angostura, Páramo de Tierra Negra, Serranía de Jurisdicciones o Serranía de Mérida.

La profesora nos explicó que era como una pequeña estrella fluvial, parecida a la que da origen a ríos Magdalena, Cauca, Patía o Caquetá, pero que estaba más cerquita a nosotros y desde allí se formaban otras corrientes de agua como El Zulia, Lebrija, Peralonso y demàs afluentes que llegan a las cuencas del Catatumbo y Arauca, incluyendo por supuesto nuestro amado pero muy lastimado Pamplonita.

Luego el paso de los años nos hizo estar cerca de ese esplendoroso lugar, ya fuera de paso por Berlín o Tona o por el otro lado cubriendo notas periodísticas o compartiendo conocimiento en poblaciones como Arboledas, Mutiscua o Cucutilla, donde las historias de unas hermosas y encantadas lagunas, el hielo que se formaba en los manantiales y hasta pequeños copos de nieve de ocasiones, nos invitaron a escudriñar un poco más de esa geografía, así fuera a punta de texto y mejor ahora con la internet.

Bueno, las historias son las referidas a las minas de oro y plata, el desaforado interés desde la prehistoria por esos metales, la belleza reconfortante de sus montañas y sus frailejones, la mística quietud de las cristalinas lagunas conocidas como Sisavita, hoy por fortuna santuario natural de los nortesantandereanos, pues así fue declarado el lugar.

Por eso el interés de las compañías mineras no se ha metido de lleno por el lado este (Oriente) de la cordillera.

Menos mal que la tan cacareada carretera del Alto del Escorial no fue realidad, el trazado horadaba buena parte del páramo en mención y dejaría de pronto al descubierto las vetas millonarias.

Imagínense lo que sería ese lugar con miles y miles de mineros ilegales llenando todos los manantiales de cianuro y otros dañinos químicos y acabando con el frágil ecosistema del  sitio tratando de filtrar algún gramo del brillante metal.

Menos mal que eso se detuvo y así tengamos que seguir viajando a Bucaramanga por esa malvada vía existente, hay que dar gracias, porque viéndolo bien, era más el daño que el progreso, en busca  de recortar camino a la capital de Santander, por fortuna la codicia tiene sus detractores y hay muchos ambientalistas que se oponen al macro proyecto de seguir hiriendo la montaña, para sacarle la sangre dorada a Santurbán.

Pero la codicia es la codicia, las ganas de riqueza han generado guerras, zambras, han urdido miles de enredos, han maquinado corrupción e intrigas, han dejado muertos, viudas, huérfanos, han empobrecido a los más y han enriquecido a los menos.

Y hoy como ayer, eso es lo que está pasando con EL DORADO paramuno de Santurbán, un sitio que logró hasta cambiar a los más sabios y sensatos, con vida santificada y puesta al servicio del Señor.

Pues bien, en esos sitios de Santurbán, como San Antonio, Suratá y alrededores, siempre hubo manifestaciones con ganas de poder y joder por parte de religiosos y la historia así lo reseña con las avanzadas Jesuitas, que más por el poder de la fe, llegaron hasta el sitio con ansías de llenar sus alforjas de oro y plata.

Eso era lo común en tiempos de la conquista y la colonia.

Pero uno de los casos más asombrosos es el que refiere las andanzas del querido, ensalzado y bonachón (así nos lo pintan los retratistas de entonces) JOSE CELESTINO Y MUTIS, el sabio, el que descubrió plantas medicinales, el que clasificó fauna y flora del Nuevo Reino.

El, que no era cualquier pintado en la pared, pues hacía parte de los cercanos a la corona, un día dejó las comodidades de Santafé para irse a vivir a esas tierras donde hoy queda San Antonio de California y no precisamente a calificar plantas y animales.

El también iba por el oro y otras riquezas, así lo consignan los relatos de estudiosos historiadores,

Sin embargo, la cosa como que no pintó bien para el ponderado científico, aún con información privilegiada, solo estuvo allí algunos meses,  en los que su codicia no fue del todo bien premiada.

Esa es la época en que también se comienzan a organizar mejor las minas, con propietarios, títulos y mejor tecnología, cuyos negocios si prosperaron y de eso hay aún vestigios en familias y apellidos de Bucaramanga y cercanías (El nombre del barrio Ciudadela Real de Minas, es un homenaje a toda esa tradición )

Entonces mis estimados lectores, esa codicia al por mayor, desde siempre ha existido, lo que pasa ahora es que el Proyecto Angostura, tiene más millones de dólares para lograrlo pero a la vez está pisando más callos.

A quien no le gustaría tener en sus bolsillos toda esa fortuna que se esconde en las entrañas de Santurban, fíjense nada más en el cuento del sabio Mutis.

Lo cierto es que hay en juego mucho, un frágil ecosistema de páramo para comenzar, que es fábrica natural de agua con muchas nacientes que descienden a centros poblados a uno y otro lado de la cordillera.

Hay poblaciones enteras que han vivido casi que artesanalmente de la extracción de esos minerales y que ahora vislumbran una nueva oportunidad.

Están por decirlo así, regalías considerables para los municipios y acciones de tipo social por parte de la gran empresa que “beneficiarían” a esas comunidades.

Pero hay también miles de toneladas de cianuro, explosivos y no se cuantos químicos más para poder sacar los metales preciosos y eso es lo que nos tiene en ascuas.

Seguramente la Greystar no es como los Nule, pero una cosa tienen en claro, es su negocio y como tal lo proyectan, lo muestran y lo quieren poner a funcionar, así eso nos suene a codicia al por mayor.

En fin, la decisión es bien complicada y las cosas aún no están muy claras, por eso la revisión de normas y generación de otras, lo mas pronto posible, para que la locomotora de la minería no se detenga y afecte más el desarrollo del país.

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